Rezum (terapia de vapor de agua)

 

La técnica consiste en la inyección de vapor de agua en la próstata, lo que provoca la necrosis del tejido (muerte celular), que es después eliminado por el propio cuerpo solventando la obstrucción prostática. La intervención se lleva a cabo a través de la uretra, y no requiere de ingreso, por lo que puede realizarse de forma ambulatoria.

Está recomendada en próstatas entre 30-80cc. Sin embargo, es importante valorar la morfología prostática (lóbulo medio endovesical muy obstructivo) y otros factores antes de indicar el tratamiento.

Una vez realizado el procedimiento, el paciente puede regresar a su casa, y lo único que necesita es llevar una sonda durante 3 a 7 días, que le será retirada también en el centro hospitalario donde se le practicó la intervención.

 

El Dr. Enrique Rijo ha sido el primero en emplear en España la técnica Rezum para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata (HBP) en Enero de 2019 en Barcelona. Actualmente cuenta con la mayor experiencia en España en esta técnica y es formador en la misma.

 

En Estados Unidos, esta técnica cuenta con la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration) para el tratamiento de la HBP desde hace más de 5 años.  Cabe destacar que no es una técnica experimental, ya que se han tratado más 42.000 pacientes en el mundo hasta la fecha.

 

Tras el tratamiento el paciente comenzará a notar una mejoría de su sintomatología a partir de las dos semanas, aunque no será hasta los tres meses cuando se consigan los beneficios máximos.

Con este procedimiento, se preserva la función sexual y la eyaculación normal (en más del 95% de los casos), al ser mucho menos radical que otras técnicas convencionales. Sin embargo, en pacientes jóvenes la durabilidad y efectos beneficiosos de la técnica no son definitivos (se ha comunicado una tasa de retratamiento quirúrgico de sólo el 4,4% de los casos durante los 5 años de seguimiento).

 

Resumen de las ventajas de la técnica Rezum:

  • Intervención extremadamente segura con mínimo riesgo de sangrado y complicaciones.
  • Alternativa a la medicación oral crónica.
  • Anestesia: local o sedación, evitando las complicaciones de otro tipo de anestesia.
  • No requiere hospitalización, se realiza de forma ambulatoria.
  • Mejoría progresiva de los síntomas urinarios con una rápida recuperación y reincorporación a la vida cotidiana.
  • Corto tiempo quirúrgico (menos de 10 minutos en la mayoría de los casos).
  • No produce impotencia sexual ni tampoco incontinencia urinaria definitiva.
  • Preservación de la eyaculación anterógrada en más del 95% de los casos.

Después de retirar la sonda vesical el paciente puede presentar molestias al orinar, escozor o una pequeña presencia de sangre en la orina secundarios a la inflamación. Se trata de efectos temporales y transitorios que suelen remitir a las pocas semanas.

 

 

Nota: Ilustraciones propiedad de Boston Scientific.